Desde Bahía Blanca (Buenos Aires) - A menudo, las experiencias de manejo para InsideEVs tienen diferentes niveles de anticipación o planificación. Desde los típicos “la semana que viene me dan la Cybertruck" (dejame soñar) hasta eventos que se anticipan con un par de meses, como la maravillosa experiencia Porsche (leer acá) o expediciones como la que nos permitió ser el primer medio en evaluar hace ya dos años al Coradir Tito, que requirió un viaje muy especial al pueblo de Miguel Riglos en el medio de La Pampa (leer acá).

Sin embargo, ni ese concesionario ni la interacción con la marca me habían conseguido acercar al otro gran modelo de la familia, la pick-up Tita. Hace unos meses supe que una empresa había adquirido una en Bahía Blanca y, si bien no pudimos hacer una experiencia de test drive, recientemente mientras circulaba en mi moto eléctrica rumbo a casa y totalmente de casualidad me crucé con esta Tita Pick-up S2, que tiene un precio de lista de 20 mil dólares oficiales. El vehículo se encontraba en el medio de sus tareas de reparto de envases y productos para gastronomía.

Mientras hacía las selfies de rigor que acompañan la nota, para mi mayor alegría su chofer Marcelo me permitió conocerla más en detalle y sobre todo poder conducirla: condiciones necesarias y suficientes para poder escribir este contacto y repasar a continuación algunas de sus características más destacadas


POR FUERA

lateral

Es chiquita, mucho más chiquita de lo que uno se la imagina en fotos. Con sólo 3.750 milímetros de largo y apenas 1.370 de ancho es un metro más corta y casi medio metro más angosta que la Fotón T30, el utilitario de carga con un planteo similar en Argentina (ver nota). Realmente se ve como si la hubieran agarrado en el Autocad y le hubiesen aplicado un factor de escala del 75%, dando lugar a un vehículo incluso más compacto que los queridos panlactales de Daihatsu y Mitsubishi en los ’80.

La proporción se reduce aún más a un 60% respecto de la superficie útil de la caja, que de todos modos se presenta muy accesible para los usos de reparto y ofrece la característica de ser volcadora.

Esto plantea ventajas y desventajas: por el lado de las ventajas, la facilidad que me expresó su conductor para estacionarse en prácticamente cualquier lado. Cuando me detuve por primera vez, dejé la moto a un lado y aún así ocupaba el mismo espacio sobre la calzada que un auto. Las desventajas tienen que ver con una capacidad de carga más limitada, que se ve menos penalizada en cuanto a los kilos, que son 500 o unos 24 bidones de agua. Y sobre todo en la comodidad interior que desarrollaremos en el próximo apartado.

Cerrando las apreciaciones de este apartado, acompañan su dimensión liliputense los neumáticos 155/45R12, una medida propia de pequeños citycars. Las terminaciones presentan una calidad y detalles similares a los de sus hermanos Tito, con una salvedad: la unidad probada había sufrido un pequeño golpe contra un portón durante el terrible temporal que afectó a Bahía en la tarde del 16 de diciembre de 2023. Este golpe dejó expuestos algunos espacios de metal desnudo, que presentaban algunos pequeños signos de corrosión. Las luces son LEDs, aunque no tuve ocasión de manejar de noche para probar sus prestaciones.


POR DENTRO

Interior

Las consecuencias del “downsizing” generalizado que logra englobar a este vehículo en la categoría L6/L7 tienen probablemente su impacto más grande en la habitabilidad interior. Sin dudas, esta pequeña camioneta está diseñada para que entre cómodo un oriental promedio, siempre por debajo del metro setenta. Yo no soy mucho más alto (1.74) y me costó ingresar al habitáculo: me imagino que si se suben C.C. u O.C., no van a quedar muy distintos de aquel comprimido conductor de Escarabajo del cual se burlaba Nelson Muntz. Las butacas son muy sencillas, más que en el Tito, y los instrumentos son prácticamente idénticos a los de su hermano.

En el centro de la consola se ofrece un estéreo tamaño doble DIN, con un detalle que resulta muy extraño de cara a usuarios que van a estar probablemente todo el día arriba llevando a cabo un reparto: no tiene ni AM ni FM, pero sí un reproductor MP3, conexión Bluetooth y también una cámara de retroceso que funciona muy bien. Para escuchar la radio implicará conectarse con un teléfono móvil y consumir datos para hacerlo.

La unidad probada contaba con aire acondicionado, solicitado como opcional, y evidenciaba signos de uso intenso, con unos dos mil kilómetros a cuestas. Como curiosidad, el conductor llevaba una lista de los kilometrajes y recargas que había tenido la camioneta. Otro detalle que me llamó la atención, si bien es externo, lo noté desde adentro: la presencia de un único brazo limpiaparabrisas.

La calidad de terminaciones es ligeramente inferior a la que pude experimentar en la unidad más reciente de Tito que pude manejar, un cuatro puertas que usa el Puerto de Bahía Blanca para realizar traslados en zonas prohibidas a vehículos a combustión.


SEGURIDAD

Rueda

En este modelo, la seguridad se limita a la disponibilidad de cinturones de tres puntos, sin alarma ni sensor de ocupante. No se ofrecen ni como opción los frenos ABS, los airbags o asistencias electrónicas, como control de tracción o estabilidad. InsideEVs no recomienda la compra de vehículos sin estos dispositivos de seguridad, aunque la categoría de homologación L6/L7 no los exige y por eso se pueden patentar con una matrícula especial (ver normativa).

La Tita no ha sido sometida aún a ninguna prueba de choque, y en el apartado de airbags, Coradir afirma en su web oficial: “Cabe señalar que una bolsa de aire no es una clara ventaja de seguridad a bajas velocidades”. Es una afirmación temeraria con la que no concidimos, aunque ciertamente podemos mencionar que su limitación de velocidad a 45 km/h constituye un dato no menor.


MOTOR y TRANSMISIÓN

Motor

Aquí las características son prácticamente idénticas a la de las versiones más sencillas de del Tito: se utiliza un motor asincrónico tipo Rickshaw (conectado directamente al diferencial y montado sobre el eje trasero, de 4kw sin cambios), asociado a un pack de baterías de Litio-Hierro (sin lugar a dudas es una de las mejores elecciones de la empresa, más allá del impacto en costos) de 8 kWh, que ofrece una autonomía de 100 kilómetros y una vida útil de 2000 ciclos de carga y recarga. La batería se puede cargar en el medio del ciclo diario de trabajo, con un tiempo total desde vacía de 8 horas, mediante un cargador lento de corriente alterna que utiliza una ficha del tipo 2073.


COMPORTAMIENTO

ConCarga

Una vez recorridas las características principales, llegó el momento de comprobar en carne propia las prestaciones y sensaciones de manejo del utilitario. El arranque es sencillo, como en cualquier eléctrico, poniendo la perilla selectora en D (no tiene posición P), con un par de advertencias del conductor: "Fijate la salida y cuidado con los lomos de burro".

La prueba consistió en un recorrido en torno al denominado “Paseo de las Esculturas”, un espacio de recreación construido entre las calles Urquiza y Fuerte Argentino y sobre el cauce entubado del arroyo Napostá como legado y con las obras del primer Simposio de Escultura Monumental desarrollado en 1993: construidas con fierros reciclados de origen ferroviario, resisten firmes, con dureza el paso del tiempo desde entonces.

Y no se si Tita tendrá los atributos de resistencia a la corrosión para soportar la misma cantidad de años, pero dureza le sobra: la suspensión basada en elásticos, las dimensiones contenidas y la posición de manejo hacen que sea -sin dudas- el vehículo más duro que me ha tocado manejar. Al lado de su hermana, el Tito tiene la suavidad de un Bentley: cualquier marca en la cinta asfáltica, por más pequeña que sea, hace un recorrido sin escalas a los riñones del conductor y pasajeros. Un lomo de burro es un viaje directo a la estratósfera. He manejado carritos a pedal más confortables en el Parque de Mayo, a unas cinco o seis cuadras del lugar de la prueba. Lo pude comprobar en un viaje corto y realmente resulta complicado imaginar la convivencia de los sufridos conductores que deban convivir con ella seis u ocho horas por día.

Por el lado positivo, las reacciones son excelentes, como las de cualquier eléctrico. Si bien la potencia nominal es apenas mayor a la de mi moto, el vehículo (al menos descargado) reacciona de manera muy solvente y no da razones para pensar que se complique mucho con la carga del uso diario, aunque no la llenaría de bidones de agua, y me tomaría en serio las cuestas en alguna ciudad que cuente con desniveles. La limitación a 45 km/h no tiene impacto para la circulación en calles, aunque puede resultar un poco incómoda a la hora de compartir una avenida con vehículos que puedan superarla.

La dirección es muy liviana, como el vehículo en general, y no noté que realice regeneración de frenado tanto en el manejo (modo One Pedal) como en las frenadas, dejando algunos útiles kWh para la autonomía arriba de la mesa. Para el uso diario, en el caso de la unidad probada, la autonomía no había sido limitante.


CONCLUSIÓN

Tita1

Si bien el contacto fue breve, la intensidad y sobre todo la colaboración de Marcelo me permiten acercar algunas reflexiones acerca de este producto, al que le tenía tantas ganas.

Por un lado, me quedo con un "sabor a poco" respecto de lo que había idealizado a la Tita: es chiquita y eso tiene que ver con un planteo con fuerte condicionamientos de costos, donde probablemente la batería se lleva una parte interesante de los 20 mil dólares que cuesta y los parámetros de la categoría de cuadriciclos en la que se encuadra.

También me parece que ese tamaño y el planteo de suspensiones, conspiran fuertemente contra la ergonomía y el bienestar de los choferes. En un uso interno para una planta que tenga caminos que sean “un billar” no debería ser tan grave, pero al salir a las castigadas calles de cualquier ciudad de la Argentina -ni hablar si la enfrentamos a calzadas sin asfaltar- realmente vamos a estar en aprietos.

Sin embargo, también me generó una esperanza positiva: creo que está todo dado para que ingresen productos en la liga de los pequeños camioncitos chinos (como los ya mencionados Foton, Zanella Z Truck o KYC), con una opción eléctrica. Pueden ofrecer enormes atributos de conveniencia en precio, mantenimiento y disponibilidad, sin que los costos se vayan por las nubes.

Coradir podría liderar la creación de ese segmento, pero también el resto de las marcas pueden acceder a productos de este tipo en origen. En un mercado reconfigurado donde los combustibles han sincerado sus costos, pueden tener una excelente oportunidad.

L.V.

Galería: Contacto en Bahía Blanca: Coradir Tita Pick-up

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