La invasión de Ucrania ha traído varias consecuencias a la economía mundial, una de ellas la suba del precio del petróleo y por consiguiente de los combustibles. Uno de los tantos impactos de este problema será el incremento de las ventas de vehículos electrificados y eléctricos, los primeros por tener un consumo menor de nafta, los segundos, directamente por no necesitarla.

En países como EUA ya se están barajando teorías conspirativas que hablan de un aumento ficticio de la nafta y de una campaña de su presidente, Joe Biden, para impulsar la supremacía eléctrica en el transporte personal. Lo estrictamente cierto es que en el país del norte ya se produjo un auge por los modelos híbridos, fue hace más de una década, justamente cuándo se disparó el precio de los combustibles.

Si bien marcas como Toyota ofrecen en Argentina modelos de gamas intermedias híbridos (Corolla y Corolla Cross), la oferta de este tipo de mecánicas o de vehículos completamente eléctricos sigue siendo limitada. Además de lo anterior, la mayoría de los precios suelen ser prohibitivos. Esto quiere decir que el efecto suba de los combustibles podría inclinar la balanza hacia la electrificación a nivel global, pero solo en ciertos mercados. Obviamente que el cambio sería sustancial ya que se produciría en los países donde más autos se venden al año.

Hay una segunda cara de este problema y tiene que ver con la matriz energética de los países. Sabemos que donde la electricidad se produce mayormente a base combustibles fósiles, no se disminuye drásticamente la contaminación con autos eléctricos, solo se la cambia de lugar, de las ciudades hacia donde estén las usinas.

Existe un tercer factor, en este caso en contra, la suba de los precios de ciertos minerales que podría afectar los costos de toda la industria, pero especialmente al de los vehículos eléctricos. Estos precios ya venían en aumento debido a la demanda generada, pero ahora están escalando a niveles no previstos. El primer caso es el del litio, indispensable para las nuevas baterías, cuyo kilo tenía un valor de 5,5 dólares a principios de 2021 y ya está rozando los 33 dólares. Las previsiones no son alentadoras y se especula que el litio llegará a costar más de 50 dólares en 2023.

Siguiendo con los componentes vitales para las baterías entra en escena el cobalto, indispensable para los cátodos de las baterías de iones de litio. Si bien su precio estaba en baja debido a que se están encontrando distintas alternativas a su uso, aún no fue reemplazado y su costo nuevamente está en alza. Finalmente, hay un problema más radical, el níquel, que duplicó su precio de un día para el otro, y esto se debe a que el principal productor mundial es Rusia. Tal es el incremento que inclusive se legó a suspender por un día su cotización en la Bolsa de Metales de Londres.

Es difícil saber cómo se resolverá la ecuación, mucho dependerá de el desarrollo de la invasión de Ucrania por parte de Rusia y de las medidas y contramedidas que vayan tomando al respecto los gobiernos de las principales naciones. La actualidad nos dice que los autos eléctricos serán el futuro de la movilidad personal y pública. Ante este nuevo panorama mundial la tendencia podría acelerarse, mantenerse o quedarse si baterías.

Batería abierta 1
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